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SEPECAM - SERVICIO PÚBLICO DE EMPLEO DE CASTILLA LA MANCHA

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Conciliación de la vida laboral, familiar y personal

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Introducción

El Gobierno de Castilla-La Mancha, de acuerdo con Empresarios y Sindicatos, ha establecido un conjunto de medidas para ayudar a compaginar la vida familiar, con el desarrollo personal y profesional.

Desde hace décadas, el mercado de trabajo experimenta cambios acelerados, en buena medida impulsados por los avances tecnológicos y la globalización de las relaciones económicas y comerciales. Todo ello ha empujado al cambio de las relaciones familiares y de múltiples aspectos culturales, que hace muy poco tiempo hubiéramos considerado prácticamente inmutables.

En España y por supuesto, también en Castilla-La Mancha, el mercado laboral protagoniza un espectacular y sostenido periodo de expansión, con un incremento continuo de la actividad y de la ocupación hasta cifras antes nunca registradas, así como una disminución continuada del desempleo, hasta alcanzar tasas que, al menos en varones, son propias ya del pleno empleo. Pero sin duda, si algo ha caracterizado estos años ha sido la incorporación masiva de la mujer al empleo.

Todos estos progresos han afectado profundamente la realidad cotidiana. Han mejorado la situación económica de muchas familias, pero también han provocado conflictos y choques con una cultura muy arraigada, en todos los ámbitos sociales, que hacía recaer, en exclusiva, sobre las mujeres la responsabilidad del cuidado de menores y de las personas dependientes. Hoy muchas mujeres han de enfrentarse a la alternativa de tener que responder, o a sus aspiraciones laborales, o a las responsabilidades familiares.

Las mujeres siguen siendo, en buena medida las que corren con el peso de las tareas domésticas. En las decisiones familiares se valora superiormente el empleo del varón, a menudo más estable y mejor remunerado que el de la mujer. Si además los costes de conciliar responsabilidades familiares y laborales recaen en solitario sobre la mujer, éstas ven reducidas su disponibilidad y su movilidad y, con ello, sus oportunidades de empleo.

Es verdad que la conciliación no es una responsabilidad de las mujeres, lo es de toda la sociedad, pero también es cierto que son ellas las que, a menudo, pagan un precio, en forma de desempleo o de peores empleos, por la falta de oportunidades de una conciliación efectiva.

Estamos seguros de que la puesta en marcha de políticas eficaces, en pro de la conciliación de responsabilidades familiares y laborales, jugará un papel relevante en la promoción del empleo femenino y en la consecución para Castilla-La Mancha de un mercado de trabajo más igualitario.

Además, estas políticas tienen un peso incuestionable en aspectos educativos, sociales y culturales. La falta de posibilidades efectivas de conciliación está detrás de las muy bajas tasas de natalidad que sufre España y de las que Castilla-La Mancha no es ajena.

Nos encontramos ante un reto social y laboral, que ahora emerge ante nosotros con claridad, empujado por la incorporación masiva de la mujer al mercado de trabajo, por la persistencia de obstáculos a un mercado de trabajo verdaderamente igualitario, por la permanencia de un reparto desigual de tareas domésticas y del cuidado de menores y personas dependientes. Todo ello en un escenario demográfico caracterizado por un envejecimiento paulatino de la población y unas tasas mínimas de natalidad.

En Castilla-La Mancha somos conscientes de que si no asumimos ahora de forma colectiva (familias, empresas, trabajadores y administraciones) nuestra responsabilidad en este ámbito, nos enfrentaremos muy pronto al estrangulamiento de las perspectivas de desarrollo de la región. Tal como se recoge en el Pacto por el Desarrollo y la Competitividad suscrito por el gobierno regional y los agentes sociales, tenemos que redoblar el esfuerzo por facilitar la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo y al empleo, no ya sólo como un objetivo de integración laboral o de igualdad, sino como una verdadera estrategia de desarrollo regional.

Entre todos tenemos que ser capaces de poner en marcha medidas eficaces y útiles para poder movilizar todos los recursos y potencialidades que atesoran las mujeres de Castilla- La Mancha. Y para lograrlo es necesaria una intervención pública que libere, aunque sea parcialmente, a las familias y a las mujeres de los costes de la conciliación. El futuro vendrá determinado por nuestra decisión y grado de acierto actual. Sabemos que las administraciones, las familias, los trabajadores y las empresas tenemos el reto colectivo de construir, en los próximos años, un modelo social y productivo que resuelva con éxito el conflicto que ahora sufren muchos castellano-manchegos, hombres y mujeres, entre trabajo y familia.

Para alcanzar una solución definitiva es importante una racionalización de los horarios, no sólo los laborales, sino también los personales. Sin embargo no es fácil cambiar, menos con rapidez, ritmos y horarios de trabajo asentados en un modelo productivo tradicional. Tampoco todas las empresas tienen la misma capacidad de cambio. Sus posibilidades de adoptar nuevos horarios, flexibilizar la producción o reorganizar el trabajo en torno a objetivos, depende del tamaño de la empresa, de su sector o de su posicionamiento en el mercado.

Sabemos que existen dificultades objetivas, pero no podemos renunciar a un nuevo modelo, más racional, de horarios que redundará de forma global en mejorar nuestra calidad de vida, no sólo haciendo posible la conciliación entre obligaciones familiares y laborales, sino también facilitando la educación de los hijos, eliminado obstáculos a la natalidad y reforzando la seguridad en el puesto de trabajo.

Aunque no son los únicos actores del cambio, las empresas juegan un papel decisivo, pero si aspiramos a concebir medidas realistas tenemos que asumir desde un principio la diversidad como punto de partida. Ni todas las empresas, ni todos los sectores pueden afrontar con la misma facilidad medidas de flexibilización, de racionalización de horarios o de conciliación. No siempre es fácil. A veces puede llegar a resultar inviable ligar el tiempo de trabajo a la productividad sin perder capacidad de competencia. Pero ahora, si adoptamos medidas coherentes con la diversidad de nuestro tejido empresarial, tenemos la oportunidad de colaborar en un proceso de modernización de la empresa y de las relaciones laborales.

Igualmente, si aspiramos a que las medidas que se pongan en marcha sean socialmente útiles, debemos plantearlas desde la diversidad del modelo familiar actual. Debemos reconocer las muy variadas realidades familiares, en particular las de las familias monoparentales, que acaparan buena parte del riesgo de exclusión social.

Al mismo tiempo, hemos de contemplar la diversidad territorial de Castilla-La Mancha, en particular considerar que en muchas zonas rurales tanto las empresas como las familias encuentran especiales dificultades. En consecuencia, debemos arbitrar medidas que ofrezcan un trato preferente de las intervenciones públicas ante esta realidad geográfica y demográfica.

Además, sabemos que todas las medidas que se pongan en marcha sólo tendrán perspectivas de éxito si se conciben, planifican, ejecutan y también se evalúan desde el consenso y el diálogo social.

Por último, no hay que olvidar nunca que, siendo importante el despliegue de intervenciones publicas, las modificaciones en el sistema de organización industrial o la racionalización de los horarios, todo este esfuerzo estará condenado al fracaso si, entre todos, no somos capaces de emprender con decisión el camino de un reparto equitativo de tareas y responsabilidades domésticas y familiares entre hombres y mujeres.

Un Plan Regional para la Conciliación de la Vida Laboral, Familiar y Personal, como el que a continuación se presenta, debe contemplar como uno de sus pilares fundamentales, la formación y la educación social para favorecer el cambio de roles en los hogares entre hombres y mujeres, la superación de tradiciones culturalmente muy arraigadas, así como la aparición y consolidación de nuevos modos de organización empresarial y productiva.

El Gobierno Regional de Castilla-La Mancha, los agentes sociales y los municipios de la región concluyen en la necesidad de contribuir con su esfuerzo común para hacer frente a la realidad de un nuevo reto social. Coinciden en la ocasión y la necesidad de poner en marcha una acción decidida para ayudar a la conciliación de la vida familiar y laboral. Se trata de asumir el reto de la conciliación como objetivo estratégico de Castilla-La Mancha.